jueves, 10 de septiembre de 2009

Cocinar o no Cocinar


Cuando el repertorio culinario se reduce a 3 platos, este ancestral, tradicional y abanderado acto de femineidad, se vuelve, una total pesadilla. Desde que recuerdo, la cocina fue un lugar al que solo me acercaba para “picar” a escondidas algo rico que mi mamá estuviese preparando, en contadas ocasiones para apoyar con el lavado de los servicios y en los últimos tiempos para redecorarla y que la única poseedora de sazón en mi familia de tres tuviese un lugar más fashion donde idear y preparar los más ricos platillos que dejaran satisfechos a sus más fervientes admiradores. Definitivamente, el sonido de las ollas y las sartenes friendo o cocinando algo, el heroico acto de trozar y desgrasar un pollo, inmolarse en nombre de un buen aderezo, picando cebollas o moliendo ajos era algo de lo cual prefería mantenerme alejada, algo de lo cual siempre quise pensar nunca me alcanzaría; pero los años pasan y como parte del paquete todo incluido que viene con el cambio de estado civil y para no defraudar las expectativas de mi público unitario, compré, lo confieso, algunos libros de cocina, para ser más específica, el tomo de aves, carnes, arroces y menestras; siempre me ha gustado leer así que si un libro me había acompañado siempre y me había servido de compañero y fuente de diversión quise creer que esta vez no sería la excepción, luego de leer algunas de las recetas me di cuenta que no era lo mío, di un largo suspiro de resignación y decidí usar mi instinto y creatividad, resultado, los lunes almorzamos lo que quedó el domingo del almuerzo familiar en casa de mis padres, los martes lentejitas, miércoles arroz con pollo, jueves tallarines rojos y los viernes ... se almuerza fuera.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Día de Cine

El viernes pasado me fue encomendada una importante misión, un complicado y arriesgado acto de valentía y decisión, un hecho significativo y determinante en la vida de cualquier mortal, tuve que decidir que película iríamos a ver con la gente del trabajo. Muchos dirán que es algo sencillo, que solo se debe revisar la cartelera por Internet, hacer pasar a las posibles opciones por ciertos filtros y finalmente elegir la menos mala o la más prometedora, pero, en este caso, de la decisión que tomara dependería mi popularidad o rechazo durante por lo menos una semana. Tomando en cuenta primero el gusto de los involucrados me sumergí en las páginas Web de dos conocidas cadenas de cines, hice a un lado las películas de terror y las románticas que nadie deseaba ver y mala suerte, esta semana no había mucho que escoger, me quedaban dos posibles opciones, "Que pasó Ayer", comedia basada en los acontecimientos desastrosos ocurridos durante una despedida de soltero y "Máncora" película recién estrenada y que contaba con la actuación de nuestros créditos nacionales Jason Day y Anahí de Cárdenas, lo confieso, me dejé influenciar por lo peruano, una vez más quise apostar por lo nuestro, resultado, hasta el día de hoy soy victima del escarnio público, de las burlas y reproches, del constante juramento que nunca más será tomado en cuenta mi juicio peliculesco, si bien Máncora es una película que podría clasificarse como drama, durante los 100 minutos que duró no fue capaz de tocar nuestra sensibilidad, nos causó aburrimiento, sueño, y un gran signo de interrogación porque la película no tenía argumento, no tenía ni pies ni cabeza. Cuando las luces se encendieron sentí miradas de odio, índices apuntándome como la única culpable de tan mala elección, solo una, solo una de las chicas de grupo volteó sonriente y satisfecha y dijo unas palabras que no olvidaré "La película estuve chévere", los demás solo nos miramos desconcertados, esto solo explica que hay público para todo y que de gustos y colores no hay nada escrito.